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'Las metáforas del señor Berzal'. Por Jordi Escuer, coportavoz de la Asamblea de IU Latina

(Foto de Google).

Una súbita emoción nos embargó a los militantes de IU del distrito de Latina al ver publicado un artículo de opinión del diputado del PP en la Asamblea de Madrid, José Manuel Berzal, titulado “La metáfora del bienestar”.

Como a todas luces, el artículo se refería a Ahora Madrid, crédulos pensamos que el milagro de Pablo de Tarso, el cual vio la luz al caerse de su burro camino de Damasco, había vuelto a producirse. Ser “metáfora” de bienestar es un elogio que no esperábamos del habitual martillo de herejes que es el señor Berzal. Pero nuestro gozo, como la alegría en casa del pobre, fue breve.

Apenas empezamos su lectura, comprobamos que había errado con el titular pues, dado que no pretendía elogiarnos, debería haber empleado “La metáfora del engaño”, o de la “falsedad”, pero “la metáfora del bienestar” dada la función de esta figura literaria, pues no.

El caso es que, lejos de los encendidos elogios que auguraba su titular, empieza acusando a Ahora Madrid de haber robado el resultado de las urnas por formar gobierno con el apoyo del PSOE. Curioso concepto de democracia tiene el señor Berzal, considerar un “robo” que los partidos que representan la mayoría de votos y concejales se pongan de acuerdo para formar gobierno. Debe andar escaso de memoria, pues su partido (entonces Alianza Popular) perpetró un “asalto” de idénticas características en 1989, cuando hizo alcalde a Rodríguez Sahagún arrebatándole la alcaldía al partido más votado entonces, el PSOE. O quizás, el señor Berzal considere que si el acto lo lleva a cabo su partido, en lugar de Ahora Madrid, no es una fechoría sino un hito democrático.

De “palmeros” y “estómagos agradecidos”

Probablemente, el hecho de ser unos “palmeros” y “estómagos agradecidos”, a juicio del señor Berzal, nos prive de la capacidad de entender sus reflexiones acerca de la labor del gobierno municipal de Ahora Madrid. Pero vamos a intentarlo.

Sí nos reconoce “el cambio de nombre de algún parque y alguna calle, la utilización de los términos ‘ellos y ellas’, y, según dice, el incremento de la Participación Ciudadana”. Entendemos que no le parecerá mal quitar de las calles a personajes de la dictadura como Millán Astray (en Alemania no hay calles llamadas Joseph Goebbels o Adolf Hitler), algo que por cierto está establecido por ley, que se erradique el sexismo del lenguaje y, aún más de los comportamientos, o que haya más cauces de participación democrática.

Sí nos acusa de tener el barrio sucio, sin infraestructuras necesarias, con los parques y jardines abandonados, sin preocuparnos por los jóvenes ni por los mayores, dejando que se deterioren las infraestructuras, con la cultura en manos de “advenedizos”, el deporte de base abandonado, etcétera.

Insultar a unos trabajadores y trabajadoras municipales que ejercen su labor en Cultura a quien deja en evidencia es al propio señor Berzal. Quizás le parecería mejor que se dedicaran a boicotear la labor del consistorio elegido democráticamente. Su desprecio por la plantilla municipal no nos sorprende pues su partido les quitó la jornada de 35 horas, Ahora Madrid les devolvió ese derecho, y recientemente la abogacía del Estado, siguiendo las órdenes del gobierno de Rajoy, ha logrado su suspensión cautelar en los tribunales.

Después de “elogiar” a los trabajadores, el diputado dedica sus “elogios” a las asociaciones de vecinos y vecinas, a las que acusa de lucrarse con el dinero público a través de subvenciones. Y lo hace alguien que pertenece a un partido más que salpicado por los escándalos de la Gürtel, la Púnica, Guateque, Bárcenas, los sobres y las mordidas. Otra vez, el señor Berzal tiene dos raseros de medir, pues subvenciones daba el PP y da Ahora Madrid, pero siempre han sido poco más o menos testimoniales. Ninguna de las asociaciones existiría si hubiera dependido, o dependiese, de subvenciones públicas, gobernase el PP o Ahora Madrid. Su partido, que sí recibe una enorme cantidad de dinero de las arcas públicas, subcontrata su caseta en las fiestas, mientras las asociaciones las sostienen con la labor militante y altruista de sus socios y simpatizantes (vaya esfuerzo más tonto, si estuviéramos forrados de subvenciones públicas… pero qué se puede esperar de gente con tan escaso criterio como nosotros).

La razón por la que han existido y existen asociaciones de vecinos y vecinas es que sin su lucha, nuestros barrios aún tendrían peores dotaciones sociales. Se han mantenido y se mantienen por el trabajo voluntario de muchos vecinos y vecinas que tenemos claro que si no luchamos no tenemos nada.

¡Mira quién habla!

Ustedes, señor Berzal, son los menos adecuados para hablar. Digamos que su artículo es una metáfora del cinismo. Las calles de nuestros barrios están sucias desde hace mucho tiempo puesto que sus gobiernos dieron los contratos de limpieza a empresas cuyo único fin es hacer negocio a toda costa, y que tienen unas plantillas insuficientes para atender la limpieza de una ciudad como Madrid. Si el servicio fuera cien por cien municipal, por el mismo dinero que hoy damos a estas empresas tendríamos más trabajadores y trabajadoras haciendo una labor mejor y en condiciones dignas, y nuestras calles serían otras. Pero su partido es el primero que se encarga de levantar un obstáculo tras otro para tratar de impedir la remunicipalización de los servicios, y es el que levanta barreras a la contratación de más personal municipal, a pesar de que el Ayuntamiento tiene los recursos para hacerlo.

Nuestros barrios carecen de dotaciones suficientes también desde hace muchos años, porque su partido, mientras gobernó, puso por delante el interés de las grandes empresas y los bancos. No dudaron en enterrar miles de millones de euros en hormigón para soterrar la M-30, condenando a nuestra ciudad a un subdesarrollo social crónico. Nos falta de todo en los barrios. Nuestra ciudad está dividida por enormes diferencias entre las clases sociales. Los barrios con mayoría de clase trabajadora sufren más paro, peores salarios, escasas dotaciones sociales y hasta la esperanza de vida es menor. Y nuestro distrito no es una excepción, pues en la mayoría de dotaciones estamos por debajo de la media de Madrid (que ya es más que baja).

Ustedes dejaron arruinarse instalaciones como el Centro de Alzheimer de la calle Alhambra, que costó más de 3 millones de euros. Eso sí, después de inaugurarlo. El nuevo Ayuntamiento va a tener que gastarse más de un millón de euros para que pueda volver a estar en condiciones de uso. El Polideportivo de Gallur llegó a costar unos 20 millones de euros, con un enorme sobrecoste respecto al previsto (algo habitual en sus gobiernos), para acabar teniendo una pista de atletismo de élite sin gradas. Otro entuerto que el actual gobierno municipal ha terminado para que pueda ser disfrutado por todos los vecinos y vecinas, bajo gestión pública.

El deporte de base lo han ido minando ustedes al condenar a los trabajadores y trabajadoras del antiguo Instituto Municipal de Deportes a la precariedad, a una insuficiencia crónica de plantilla y al empezar a privatizar todas las instalaciones, el mantenimiento… Si acaso se le puede reprochar algo al gobierno de Ahora Madrid es la tardanza en romper con la política del PP en este terreno, que no puede demorarse más.

La indigestión del señor Berzal

Parece que el señor diputado y su partido siguen sin digerir que, tras 26 años levando las riendas del Ayuntamiento, la mayoría de los vecinos y vecinas haya dado el paso de movilizarse y votar a una opción de izquierdas que les haya derrotado. Y la prisa por volver al poder, les hace perder las formas y los argumentos, que por pueriles, harán sonrojarse a la mayoría.
No es de extrañar que un partido hasta hace poco presidido y dirigido por una "condesa consorte", tenga un concepto elitista, aristocrático de la política, y les pone rabiosos que el pueblo trabajador tenga la mayoría en una institución creada para que "nada cambie y todo esté atado y bien atado" para defender los privilegios de una minoría de parásitos.

Es de un cinismo rampante que nos acusen de abandono, a la vez que tratan de recortar el gasto municipal a través de la “regla de gasto” impuesta por su partido. Un gobierno municipal con superávit, que paga “religiosamente” una deuda municipal (injusta e ilegítima), que baja los impuestos a los que menos tienen y los sube a los que más tienen, quiere obligársele a emplear ese superávit en adelantar el pago de deudas a los bancos. Y eso sería, necesariamente, a costa de no tener recursos para la limpieza, para los servicios sociales, las dotaciones… Luego, el señor Berzal y sus colegas, publicarán artículos indignados sobre el abandono de nuestros barrios por Ahora Madrid.

Una política, por cierto, que es la contraria de la que aplica su partido en la Comunidad, que tiene déficit, no paga sus deudas al Ayuntamiento (por los servicios que éste presta en lugar de la Comunidad), privatiza la educación y la sanidad deteriorando el servicio público, y perdona miles de millones de euros en impuestos a las rentas más altas. El doble rasero, como vemos, no es sólo del señor Berzal, sino de su partido.

Por último, nos acusa de “políticas regresivas y autoritarias”. Nos llama autoritarios alguien cuyo partido tuvo entre sus miembros fundadores a varios ministros de la dictadura franquista, un régimen con miles de asesinados, torturados y detenidos en su haber.

Si alguien tiene derecho a hacer reproches al Gobierno de Ahora Madrid, señor Berzal, no son ustedes, es el pueblo trabajador que nos votó. Es él quien apoya a este gobierno y quien tiene derecho a exigirle que sea valiente y se enfrente a ustedes y a sus leyes injustas, para que el consistorio de Madrid deje definitivamente de ser una institución al servicio de las grandes empresas contratistas y los bancos, y ponga por delante el derecho a una vida digna para todos los vecinos y vecinas. Como parte de Ahora Madrid, ese es el objetivo de Izquierda Unida.

Jordi Escuer, coportavoz de la Asamblea de IU Latina.

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