Kinto Kanto es un grupo de rock de Cuatro Vientos. Cuenta en su haber con un disco, Ópera Kinta, con once temas que destilan punk y rock callejero. Un tipo rudo, Caballo sin control, Carne de cañón, Noches de papel o Guapa, tonta y borracha son algunos de los temas con más éxito.
Su próximo concierto será en la Sala Independence Club, el 31 de mayo de 2026, englobado dentro del Stay Alive Festival. Entradas a 10 euros en las redes sociales de la banda por privado.
Pregunta- ¿Cómo se formó el grupo?
Respuesta (Chaper) -Todo empezó hace muchos años cuando, entre colegas
de toda la vida, nos juntamos para hacer música y pasar el rato haciendo lo que
nos molaba. Con el tiempo han cambiado algunos componentes, pero el Tapón,
guitarrista del grupo a día de hoy, y yo, llevamos desde el primer momento
hasta ahora, y bueno... poco a poco entre humo, cerveza y risas se ha ido
forjando algo cojonudo.
P- ¿Quiénes lo componen?
R- Yo, Chaper, vocalista, Tapón a la guitarra, la otra
guitarra Isaías, al bajo está Dani y a la batería está Piki, que acaba de
llegar.
P- ¿Qué significa el nombre de la banda?
R- El Tapón y yo, hace años, subíamos al quinto
piso del portal a tocar la guitarra y cantar temas, allí estaba el motor del
ascensor y no hacía frío, por eso, en el Kinto Kanto.
P- ¿Qué estilos musicales practicáis?
R- Rock, punk rock, también tenemos un par de baladas,
algún toque heavy... Bueno le damos a varios palos de ese rollo.
P- ¿De qué hablan las letras?
R- De experiencias vividas, de lo que hemos
mamado y de lo que revolotea por mi cabeza cuando me quedo solo conmigo mismo.
P- ¿Qué pretendéis transmitir al público en cada actuación?
R- Pues que se lo pasen cojonudo, que salgan de allí
con la sensación de haber visto algo único.
P- ¿Cómo veis el panorama actual de la música en Madrid?
R- Complicado, ya te digo: hay gente buenísima tocando
en el metro y gente penosa en las televisiones.
P- ¿Es fácil tocar en locales, festivales?
R- Hombre, depende un poco de la trayectoria que
lleves, cuánta más sea, más sencillo te resulta tocar en salas; lo de los
festivales es otro cantar: sí, es complicado.