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Carabante ha visitado la zona tras finalizar las
obras, que se han desarrollado desde el 3 de agosto y han supuesto el corte
total del túnel.-Desde esta mañana se ha reabierto al tráfico el túnel de la
M-30 de la avenida de Portugal con la autovía de Extremadura.
-La actuación ha permitido completar uno de los hitos
fundamentales del soterramiento de la A-5 y deja encarrilada la conexión del
nuevo túnel con la red de la M-30.
-Durante tres semanas se ha demolido la antigua losa de la
rampa, se ha ejecutado la nueva estructura y se han colocado 14 vigas de 30
metros de longitud.
-La obra civil del túnel estará finalizada el mes de
septiembre, dando paso a la transformación de la superficie en el futuro Paseo
Verde del Suroeste
Madrid ha culminado este verano parte de los trabajos
preliminares para enterrar definitivamente la A-5. El Ayuntamiento ha
completado las labores que han permitido dejar preparado para su futura
conexión el nuevo túnel de la autovía con el subterráneo de la M-30 que
discurre bajo la avenida de Portugal. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente
y Movilidad,
Borja Carabante, ha visitado este lunes, 24 de agosto de 2026, la zona para comprobar la
finalización de una actuación que ha obligado a mantener cerrado durante el mes
de agosto el túnel de la M-30 en sentido salida.
El delegado ha destacado la importancia de haber finalizado,
cumpliendo los plazos previstos, uno de los últimos grandes hitos de una obra
que va a transformar esta zona de la capital, al lograr que la A-5 deje de ser
una barrera que divide barrios y se convierta en un nuevo espacio para los
ciudadanos.
Los trabajos, ejecutados durante las tres semanas
planificadas, se han centrado en la demolición de la losa de hormigón de la
rampa de salida del túnel existente, la excavación hasta alcanzar la cota
definitiva y la ejecución de la nueva estructura que permitirá dar continuidad
a ambas infraestructuras. También se han instalado 14 vigas de 30 metros de
longitud y gran tonelaje, que cubren el vano completo entre los estribos norte
y sur. Su colocación se realizó en horario nocturno y mediante una grúa de
grandes dimensiones, constituyendo una operación especialmente compleja que
obligó a ocupar todo el ancho de la calzada del túnel.
La actuación ahora finalizada supone uno de los últimos pasos
de la obra civil necesaria para completar el nuevo túnel de la A-5. Los
trabajos equivalentes en el túnel de entrada a Madrid se ejecutaron durante el
verano del pasado año y permitieron avanzar en la conexión de la nueva
infraestructura con la M-30.
Con la conexión de ambos túneles prácticamente culminada, la
obra civil del soterramiento afronta su recta final, cuya conclusión está
prevista durante el mes de septiembre, momento en el que se iniciarán los
trabajos de urbanización del espacio que quedará liberado en superficie.
Una transformación histórica
El soterramiento permitirá hacer desaparecer de la
superficie una de las principales barreras urbanas de Madrid y recuperar para
los ciudadanos un espacio de más de 100.000 m2. Sobre este ámbito se
desarrollará el Paseo
Verde del Suroeste, un nuevo corredor naturalizado de 3,2 kilómetros que
conectará Madrid Río, Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
La transformación permitirá coser los barrios situados a
ambos lados de la A-5, especialmente en los distritos de Latina y
Moncloa-Aravaca, que durante décadas han estado separados por una
infraestructura que soporta actualmente el paso de alrededor de 80.000
vehículos diarios. Los desplazamientos se reducirán en un 90 % y, con ello, la
contaminación asociada al tráfico. Además, se generará un nuevo espacio
destinado al disfrute de los vecinos de estos distritos y del conjunto de la
ciudad, con más zonas verdes, itinerarios peatonales y ciclistas y una mejora
de la conexión entre los barrios.
Con una inversión superior a 400 millones de euros, el
soterramiento de la A-5 constituye una de las mayores actuaciones de
regeneración urbana que está ejecutando el Ayuntamiento de Madrid, tanto por la
magnitud de la infraestructura como por la transformación que supondrá para el
entorno. Con la finalización de la conexión con la M-30, el proyecto encara su
última fase. El objetivo es que, una vez completados los trabajos del túnel y
desarrollada la urbanización en superficie, los madrileños puedan disfrutar de
un nuevo espacio urbano que sustituirá una infraestructura viaria que lleva
desde 1968 separando a los vecinos de distintos barrios del suroeste de la
capital.